Hoy en día las tecnologías de la comunicación se han convertido en medios imprescindibles en nuestras vidas y más aún en la de los adolescentes, para los que las redes sociales son su medio natural para socializar.
Los pre-adolescentes y adolescentes buscan la construcción de la propia identidad, en la que el sentido de pertenencia es esencial, así como diferenciarse del resto, reafirmar los propios gustos y opiniones o encontrar modelos de referencia diferentes de los padres. De este proceso depende que una persona pueda desarrollar, o no, una identidad personal sólida, un sentido de seguridad respecto a quién es y un sentido de la intimidad.
Otra etapa de este proceso de construcción adolescente es el desarrollo de su sexualidad, con cambios a nivel físico y psicológico. Antes se consideraba que la pre-adolescencia, esa etapa intermedia entre la niñez y la adolescencia, se iniciaba en torno a los 10 o 12 años, pero ahora somos testigos de un fenómeno en el que podemos ver características preadolescentes desde los 8 años.
En general, estamos viendo cómo los modelos de sociedad en la actualidad fomentan el consumismo y la hipersexualización de la infancia a través de la publicidad, la moda, los videos musicales o las series de televisión, por ejemplo. Los jóvenes son un grupo de edad vulnerable a la influencia de los modelos que la sociedad ofrece a través de productos de consumo promocionados o mostrados por deportistas, artistas, influencers, etc., que terminan siendo referentes para ellos. Esto puede ser beneficioso en el caso de modelos positivos, pero también puede ser perjudicial en otros casos.
Un ejemplo de cómo la hipersexualizacion de la infancia presente en la sociedad se representa en las redes sociales es el fenómeno de los Beauty Kids. Adolescentes y niños en pre-adolescencia adelantada que nos muestran sus habilidades para el maquillaje y la moda. Llama la atención ver cómo se muestran ante la cámara como expertos y la satisfacción que se percibe en ellos por estar haciendo algo que saben que hacen muy bien.
Como psicóloga infantil no puedo evitar preguntarme cuánto tiempo pasarán estos chicos en soledad, ante sus smartphones, perfeccionando sus técnicas de maquillaje y contando los seguidores o likes. Me pregunto dónde están y dónde han estado todo ese tiempo sus modelos de referencia sanos, adultos, no virtuales, si es que los tienen, y sé que muy probablemente su identidad y su autoestima estará condicionada por el feedback virtual que reciben sobre sus videos, sobre su imagen, sobre sus contenidos.
Probablemente crecerán creyendo que su éxito social está vinculado a su imagen, con un concepto desvirtuado de lo que es la intimidad o la privacidad y con parte de su infancia sacrificada por y para su identidad digital. Y probablemente también se convertirán, a su vez, en modelo de referencia para otros niños.
Si bien es cierto, el que los niños o adolescentes generen contenido digital puede ser beneficioso para ellos, pues elaborar elementos educativos estimula su creatividad, tener un proyecto personal es una motivación muy positiva, desarrollar una actividad para la que se tiene habilidad y mostrarla puede generar sentimientos de valía personal, obtener un reconocimiento social al propio trabajo puede resultar muy satisfactorio.
Todo ello puede suponer una experiencia enriquecedora para la identidad de una persona en desarrollo, siempre que su vida no se limite a su Smartphone u ordenador, sino que se enriquezca con una gama de experiencias reales de interacción social presencial y que cuente con modelos de referencia que le ayuden a filtrar los mensajes de una sociedad consumista y a transitar por la adolescencia virtual y no virtual.
Por Isis Torres Mendoza
Psicóloga especialista en infanto-juvenil, adultos, crianza y reparación de apego